La campaña política está por iniciar con fuerza y requiere logística, por lo que los sectores en busca de reelección intentan aprovechar la ejecución de obras aún pendientes. En ese contexto, se aceleran proyectos en el último año de gestión, lo que genera presión por los plazos. Cada retraso, controversia o decisión cuestionada termina afectando directamente a los ciudadanos que esperan calles seguras, transitables y una infraestructura moderna. ¿Por qué recién quieren acelerar?
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