|ETC.PE|: El 3 y 4 de julio de 2013, Barranca vivió uno de los episodios más trascendentales de su historia reciente. Durante 48 horas, la provincia quedó paralizada por un paro que exigía el cumplimiento de una ley aprobada por el Congreso para transferir el terreno Los Anitos, considerado clave para el desarrollo local. La protesta dejó un fallecido, más de una decena de heridos y cambió para siempre el destino de un predio de 93 hectáreas..
Miles de personas salieron a las calles para defender un terreno de 93 hectáreas, conocido como Los Anitos, convencidas de que ese espacio debía destinarse al desarrollo de la provincia y no a intereses particulares. Lo que comenzó como una protesta terminó convirtiéndose en una tragedia que dejó un joven fallecido, más de una decena de heridos y un conflicto que alcanzó repercusión nacional.
Trece años después, ETC.pe reconstruye la historia completa de uno de los episodios más trascendentales en la historia reciente de Barranca.
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Un terreno con más de un siglo de historia
La historia de Los Anitos no comenzó en 2013 ni con la creación de la Universidad Nacional de Barranca.
El fundo Buena Vista, conocido popularmente como Los Anitos, pertenecía desde la segunda mitad del siglo XIX a la Sociedad de Beneficencia de Lima Metropolitana, institución que administraba diversos bienes rústicos y urbanos destinados a generar recursos para sostener obras de beneficencia.
Durante más de un siglo, la Beneficencia mantuvo la propiedad del predio, ubicado en Barranca, aprovechándolo principalmente para actividades agrícolas.
Con el paso del tiempo, el crecimiento de la provincia hizo que el terreno adquiriera un enorme valor estratégico para el desarrollo urbano.
La ley que despertó la esperanza
El 15 de diciembre de 2010, el Congreso de la República aprobó la Ley N.° 29631, declarando de necesidad pública la transferencia del terreno a la Municipalidad Provincial de Barranca.
La norma autorizaba que el predio fuera entregado a título gratuito, es decir, sin costo alguno para la comuna provincial. Esta gestión fue impulsada por las autoridades locales de la época, lideradas por el entonces alcalde provincial Romel Ullilen, quien promovía la incorporación del terreno como parte de un paquete de proyectos de desarrollo para Barranca.
El objetivo era claro: utilizar las 93 hectáreas para ejecutar proyectos de gran impacto social.
Entre ellos figuran:
- La construcción del campus de la Universidad Nacional de Barranca.
- Un hospital de alta complejidad para la provincia.
- Un instituto tecnológico.
- Un parque zonal.
- Un estadio monumental de Barranca.
- Un terminal terrestre.
- Otras obras destinadas al desarrollo de Barranca.
La aprobación de la ley fue recibida con entusiasmo por la población, que veía en Los Anitos la oportunidad de transformar el futuro de la provincia.
Sin embargo, la historia estaba lejos de terminar.
La oposición de la Beneficencia de Lima
Aunque el Congreso autorizó la transferencia gratuita del predio, la Sociedad de Beneficencia de Lima Metropolitana se mostró en desacuerdo con la medida, al considerar que el terreno formaba parte de su patrimonio institucional y que su entrega sin compensación económica representaba un perjuicio financiero.
En ese contexto administrativo, la posición de la Municipalidad Metropolitana de Lima, encabezada en ese periodo por la entonces alcaldesa Susana Villarán, era respetar los procedimientos de administración del patrimonio municipal, lo que mantuvo el proceso de transferencia sin ejecución efectiva.
Esa discrepancia institucional impidió que la ley se materializara en los plazos previstos.
Mientras las gestiones continuaban estancadas, surgieron versiones sobre la posibilidad de que el predio siguiera siendo utilizado mediante un contrato de arrendamiento para actividades agrícolas. Esta situación generó un fuerte rechazo en Barranca, donde la población consideraba que cualquier intento de explotación económica del terreno desnaturalizaba el objetivo de la Ley N.° 29631 y postergaba el desarrollo de la provincia.
Julio de 2013: Barranca se levantó
La tensión acumulada durante casi tres años terminó estallando.
El 3 de julio de 2013, autoridades locales, organizaciones sociales, gremios, estudiantes, agricultores y cientos de ciudadanos iniciaron un paro provincial de 48 horas.
Las demandas no solo incluían el cumplimiento de la transferencia de Los Anitos.
También se exigía:
- Por el incremento de la dotación policial para reforzar la seguridad ciudadana.
- Por la construcción de un hospital moderno para la provincia.
- Por la culminación de la segunda etapa de la autopista Huacho–Pativilca.
- Por mayor inversión del Estado en la provincia de Barranca.
- Contra la contaminación ambiental.
Desde las primeras horas de la protesta, los manifestantes bloquearon la Panamericana Norte con piedras, troncos y llantas encendidas.
El tránsito quedó completamente interrumpido durante varias horas.
Cientos de buses, camiones y vehículos particulares permanecieron varados mientras la provincia prácticamente paralizaba todas sus actividades.
El día que Barranca quedó de luto
El 4 de julio la situación se salió de control.
Durante los enfrentamientos entre manifestantes y efectivos de la Policía Nacional, el joven Kenllu Jairo Sifuentes Pinillos, de apenas 22 años, recibió un impacto de proyectil que acabó con su vida.
Además, más de una decena de personas resultaron heridas.
La muerte del joven conmocionó a Barranca y provocó que el conflicto adquiriera repercusión nacional.
Las imágenes de la Panamericana Norte bloqueada, los enfrentamientos y el fallecimiento del manifestante ocuparon los principales medios de comunicación del país.
El Estado tuvo que intervenir
Ante la gravedad de los hechos, la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM) instaló una mesa de diálogo entre el Gobierno, las autoridades de Barranca y la Municipalidad Metropolitana de Lima.
Como primera medida, se suspendió el proceso relacionado con el arrendamiento del terreno, evitando que continuara el conflicto.
Sin embargo, la discusión de fondo seguía pendiente.
La pregunta era quién asumiría el costo del terreno.
La solución llegó un año después
El desenlace no fue el que inicialmente había planteado el Congreso.
En marzo de 2014 se aprobó la Ley N.° 30170, que modificó la Ley N.° 29631.
La transferencia dejó de ser gratuita.
En adelante, el terreno sería adquirido a título oneroso, es decir, mediante el pago de su valor comercial.
El monto fue fijado en S/ 8 695 500.
Ese dinero no fue desembolsado por la Municipalidad Provincial de Barranca.
Para hacer viable la transferencia, la ley dispuso que el Gobierno Regional de Lima, presidido entonces por Javier Alvarado Gonzales del Valle, asumiera el pago del predio con recursos del canon, sobrecanon y regalías mineras, monto que sería desembolsado en dos ejercicios presupuestales.
De esa manera, la Beneficencia de Lima recibió una compensación económica por el predio y Barranca pudo encaminar el desarrollo de los proyectos previstos.
¿Se cumplió el objetivo?
La respuesta es sí, aunque no exactamente como se había planteado en un inicio.
El principal objetivo de impedir que Los Anitos permaneciera destinado a intereses privados terminó consiguiéndose.
Con el paso de los años, el terreno quedó orientado al desarrollo de proyectos públicos, siendo el más representativo la consolidación de la Universidad Nacional de Barranca, una institución que hoy forma a miles de jóvenes de la provincia y de la región.
Sin embargo, otras obras contempladas originalmente, como un moderno hospital, un terminal terrestre o un estadio, no avanzaron con la misma rapidez o permanecieron pendientes durante varios años.
El caso judicial que terminó sin responsables
La muerte de Kenllu Jairo Sifuentes Pinillos también tuvo un largo recorrido en los tribunales.
El Ministerio Público llevó a juicio a los coroneles Carlos Augusto Remy Ramis y Edgaar del Castillo Araujo, señalándolos por su presunta responsabilidad en los hechos ocurridos durante el operativo policial.
No obstante, años después, la jueza Keyly Garay Robles absolvió a ambos oficiales de toda responsabilidad penal y también del pago de reparación civil.
La decisión judicial cerró el proceso sin personas condenadas por la muerte del joven barranquino, un desenlace que fue cuestionado por familiares y organizaciones defensoras de los derechos humanos.
Trece años después
A trece años de aquellas jornadas, el paro provincial del 3 y 4 de julio de 2013 sigue ocupando un lugar especial en la memoria colectiva de Barranca.
No fue únicamente una protesta por un terreno. Fue una movilización que reflejó el anhelo de toda una provincia por acceder a mejores oportunidades de educación, salud e infraestructura.
Los Anitos dejó de ser solo un predio agrícola de 93 hectáreas para convertirse en un símbolo de la lucha ciudadana por el desarrollo. Pero ese avance tuvo un costo que Barranca nunca olvidará: la vida de Kenllu Jairo Sifuentes Pinillos, cuya muerte continúa siendo una de las heridas más profundas de la historia reciente de la provincia.
¿Dónde están exactamente esas 93 hectáreas hoy?
Actualmente, el predio Los Anitos continúa siendo una de las principales reservas de expansión urbana de Barranca. En sus 93 hectáreas se proyectó el desarrollo de infraestructura educativa, de salud y otros servicios públicos, convirtiéndose en un espacio estratégico para el crecimiento de la provincia.
Hoy, quienes recorren Los Anitos difícilmente imaginan que ese terreno fue escenario de uno de los conflictos sociales más importantes de Barranca. Trece años después, la historia demuestra que la movilización ciudadana cambió el destino del predio, aunque el precio fue demasiado alto: una vida perdida, decenas de heridos y una herida que aún permanece en la memoria colectiva de la provincia.
CRONOLOGÍA | El caso Los Anitos
- Siglo XIX: La Sociedad de Beneficencia de Lima incorpora el fundo Buena Vista o Los Anitos a su patrimonio.
- 15 de diciembre de 2010: El Congreso aprueba la Ley N.° 29631, que autoriza la transferencia gratuita del terreno de 93 hectáreas a la Municipalidad Provincial de Barranca.
- 2011-2013: La transferencia no se concreta debido a las discrepancias entre la Beneficencia de Lima y las autoridades.
- 3 y 4 de julio de 2013: Barranca realiza un paro provincial de 48 horas. La protesta deja un fallecido, más de una decena de heridos y obliga al Gobierno a intervenir.
- Marzo de 2014: El Congreso aprueba la Ley N.° 30170, que modifica la norma original y establece que la transferencia será mediante pago por S/ 8 695 500, financiado por el Gobierno Regional de Lima.
- Años posteriores: El terreno queda destinado al desarrollo de proyectos públicos, entre ellos el fortalecimiento de la Universidad Nacional de Barranca.
DATO: El conflicto de Los Anitos fue uno de los pocos casos en el país en los que un conflicto social terminó provocando una modificación legislativa. La Ley N.° 29631, que inicialmente disponía una transferencia gratuita, fue modificada en 2014 por la Ley N.° 30170, estableciendo finalmente una transferencia a título oneroso.




