|ETC.PE|: La Universidad Nacional de Barranca (UNAB), como el principal centro superior de estudios de nuestra provincia, requiere culminar cuanto antes su proceso de institucionalización y contar con sus órganos de gobierno elegidos democráticamente: rector, vicerrector académico, vicerrector de investigación, decanos y demás autoridades, quienes tendrán la enorme responsabilidad de conducir la universidad con idoneidad, transparencia y una gestión a la altura de las grandes universidades del país.
La institucionalización de la UNAB no solo representa un requisito legal, sino también un compromiso con la calidad académica, la investigación y el futuro de miles de jóvenes barranquinos y de la región. Una universidad consolidada necesita autoridades legítimamente elegidas, capaces de conducir su desarrollo con visión, autonomía y responsabilidad.
Un paso decisivo en ese proceso será la incorporación de cinco nuevos docentes principales, cuya asunción está prevista para el próximo 3 de agosto.
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Actualmente, la universidad desarrolla un concurso público precisamente para completar el número de docentes principales exigidos por la normativa vigente. Corresponde respetar la autonomía del jurado evaluador y permitir que el proceso se desarrolle conforme al cronograma establecido en las bases. Los postulantes tienen pleno derecho a presentar los recursos que la normativa contempla, pero ello debe hacerse por las vías institucionales y no mediante campañas que terminen afectando la imagen de profesionales y de la propia universidad.
Lamentablemente, en las últimas semanas la UNAB viene siendo objeto de constantes ataques a través de comunicados anónimos, publicaciones sin firma y cuentas en redes sociales que buscan desacreditar el proceso que actualmente desarrolla la institución. Es válido preguntarse. ¿Qué intereses existen detrás de quienes pretenden impedir que la universidad culmine su proceso de institucionalización y cuente con sus órganos de gobierno?
También resulta inevitable formular otra interrogante.
¿Dónde estuvieron esos mismos sectores durante gestiones anteriores, cuando diversos hechos fueron cuestionados públicamente, como agasajos, almuerzos, cenas, viajes al extranjero y otras actividades que, según diversas críticas de la época, no representaron beneficios visibles para la universidad? ¿Por qué entonces no hubo el mismo nivel de fiscalización y cuestionamiento?
Hoy aparecen voces que dicen representar a un supuesto «Frente de Defensa». Si realmente existe una organización formal, con personería jurídica y representación legítima, debería actuar con transparencia, identificando a sus dirigentes y utilizando los canales administrativos y legales correspondientes para formular sus observaciones. La crítica responsable fortalece las instituciones; el anonimato, los insultos y las campañas de desprestigio solo generan desinformación y confusión en la comunidad universitaria.
Por primera vez, la UNAB cuenta con autoridades barranquinas que tienen la responsabilidad de conducir esta etapa decisiva.
Sobre sus hombros recae el reto de culminar el proceso de institucionalización y convocar oportunamente al Comité Electoral. De esta manera, durante el año 2027 la comunidad universitaria podrá elegir democráticamente a su primer rector, sus vicerrectores y sus decanos, consolidando así una universidad plenamente institucionalizada.
La población de Barranca permanece atenta al trabajo del presidente de la Comisión Organizadora y de sus vicepresidentes. De ellos se espera una gestión transparente, el estricto cumplimiento del cronograma del concurso público y el respeto irrestricto a la normativa universitaria. Asimismo, la ciudadanía espera que este proceso concluya con la designación de los nuevos docentes principales y permita continuar el camino hacia la institucionalización definitiva de la universidad.
Desde esta tribuna expresamos nuestro respaldo al proceso de institucionalización de la Universidad Nacional de Barranca y exhortamos a que todas las diferencias se canalicen dentro del marco de la ley, el respeto y la transparencia. La UNAB no puede seguir siendo rehén de intereses particulares ni de disputas ajenas al bienestar institucional.
Barranca merece una universidad fuerte, autónoma, con autoridades elegidas democráticamente y comprometidas con la excelencia académica, la investigación y el desarrollo de nuestra provincia. Ese debe ser el objetivo común de todos quienes verdaderamente dicen defender a la Universidad Nacional de Barranca.





