En toda competencia debe existir igualdad de condiciones para todos. Si cada institución realiza un esfuerzo para prepararse y participar, todas deberían tener las mismas oportunidades, sin que el tamaño del colegio determine quién desfila primero, quién va al final o quién termina cerrando la jornada. No se trata de quitarle mérito a nadie, sino de garantizar reglas iguales para todos.