|ETC.PE|: Tras definirse los resultados electorales para el periodo 2027-2030, la atención pública no solo debe centrarse en el alcalde electo Richard Príncipe, sino en el papel que jugará el nuevo Concejo Provincial de Barranca. Con 7 regidores de la mayoría oficialista (Perú Primero) y 4 regidores de oposición (APP–La Cholita, Alianza Renovación Popular y Toro, y Somos Perú), la ciudadanía debe plantearse una pregunta urgente: ¿tendremos un concejo fiscalizador o una comparsa más?
El Estadio Municipal y la basura: Las pruebas de una ciudad «sin dueño»
Para entender por qué se necesita una oposición firme, no hay que ir muy lejos ni hablar en abstracto. Basta con mirar lo sucedido recientemente bajo la gestión de Luis Ueno y del alcalde encargado Roberto Pozo:
- El Estadio Municipal entregado en bandeja: Este año, la municipalidad entregó las instalaciones del Estadio Municipal para la realización de la feria y las fiestas de Barranca. ¿El resultado? Múltiples informes periodísticos, indignación vecinal y denuncias sobre el estado calamitoso en el que quedó la infraestructura deportiva. ¿Dónde estuvieron los regidores para oponerse a este despropósito o exigir garantías previas? En ningún lado.
- El colapso de la basura: El problema del recojo de residuos sólidos en las calles sigue afectando la salud y el ornato de la ciudad. Sin embargo, ningún regidor ha levantado la voz de manera firme ni ha exigido la remoción de gerentes ineficientes para colocar a profesionales idóneos que hagan un trabajo serio.
Cuando no hay regidores que se opongan y exijan cambios de funcionarios, el Municipio se entrega en bandeja y las autoridades de turno hacen lo que quieren sin rendir cuentas a nadie.
Llamarse «oposición» no es un adorno: Es una obligación
Los 4 regidores de oposición que ingresarán al concejo no están ahí para ocupar un asiento decorativo ni para limitarse a cobrar sus dietas a fin de mes. Llamarse oposición y ejercer como tal es su deber sagrado con Barranca.
- No es oponerse por oponerse: Es revisar cada contrato, fiscalizar el uso de los espacios públicos, vigilar las licitaciones y evitar que los bienes de todos los barranquinos sean entregados al libre albedrío.
- Exigir capacidad en las gerencias: Si un gerente no rinde cuentas sobre la limpieza pública o la seguridad, los regidores están en la obligación de interpelar, denunciar y presionar por su cambio.
El factor del oficialista independiente: Romper el «rodillo municipal»
El análisis no se agota únicamente en los 4 regidores de la oposición. ¿Qué pasa si uno o dos regidores de la bancada de Perú Primero deciden actuar con independencia?
Cuando un integrante del partido de gobierno marca distancia y prioriza los intereses de la población sobre la disciplina a ciegas:
- Desnuda las irregularidades desde dentro: Conoce de cerca la agenda interna y las decisiones que se pretenden aprobar al caballazo.
- Quita el blindaje automático: Obliga al alcalde y a sus funcionarios a sustentar cada proyecto con rigor técnico y legal, sabiendo que no tienen un «cheque en blanco».
Fiscalizar no es traicionar al partido; es defender a los vecinos que votaron por ellos.
Oposición o complicidad: Se marca la cancha desde el primer día
Barranca no debe soportar cuatro años más de silencio complaciente. El alcalde gobernará con sus gerentes, pero el Concejo Provincial debe fiscalizar junto al pueblo.
Los 4 regidores de oposición —sumados a cualquier oficialista con dignidad política— tienen en sus manos la oportunidad histórica de romper con la pasividad del pasado. Si no hay quién se oponga y fiscalice, la municipalidad se volverá a entregar en bandeja.
Si no marcas postura desde el primer día de gestión, no marcarás nada. Alguien que no tiene personalidad ni firmeza terminará sumiso, convirtiéndose en cómplice silencioso que no dirá absolutamente nada aunque la mala gestión ocurra frente a sus propios ojos. Quien no tiene el carácter para fiscalizar y oponerse cuando corresponde, simplemente no está hecho para ser regidor.




