Con casi dos años de recorrido por la provincia, Malpica ha logrado posicionarse como un nuevo rostro electoral; sin embargo, su vínculo con figuras de APP genera el reto de diferenciar su candidatura de la percepción de continuidad política.
Una promesa de esta magnitud parece más orientada a captar la atención del electorado que a presentar un plan de gobierno viable. Si el candidato sostiene que entregará 5,000 viviendas, corresponde que explique con qué presupuesto, mediante qué programa, sobre qué terrenos y bajo qué marco legal piensa hacerlo. Sin esas respuestas, la propuesta carece de sustento técnico y genera el riesgo de inducir a error a los electores.
Los eslóganes no solo venden una candidatura; también revelan el nivel de planificación que existe detrás de ella. Cuando el ciudadano tiene que adivinar qué quiso decir el candidato, el problema no es el elector: es la campaña.